Crisis del joven adulto: Se te cayó el saco

En las últimas semanas he ido viendo como poco a poco mis amigos van subiendo a sus redes sociales fotos llenas de júbilo por haber terminado la carrera profesional. Muchos de ellos, son compañeros de generación en preparatoria. Felicidades por ellos, pero su festejo se vio opacado en mi mente cuando me tope por las calles después de 3 años sin ver a quien fuera ex compañera en la secundaria y a su segundo hijo.

La última vez que la había visto, estaba sentada esperando el metro y ya se le notaba un pequeño bulto en su vientre. Efectivamente cuando me acerque a saludarla me platico de la bendición que estaba esperando  en ese momento y del fructífero plan de casarse con su novio en el mes siguiente. Del cual (obviamente por compromiso por que ya estaba allí) me invitaron y acudí felizmente. Se estaban casando a los 20 años.

No es de asustarse, lo sé., pero todo fue un momento de reflexión en donde te das permiso de detener tu marcha por 5 minutos y mirar atrás, no para recordar las veces que la cagaste en algo, si no para recordar de dónde vienes y cómo es que has llegado hasta donde estas.

Existen quienes están en el mismo punto que yo, estudiando y a punta de chi$%"& estamos terminando la carrera. Algunos trabajando, otros haciéndose pendejos nada más y no piensan en ir tomando experiencia para que al final no salgan con que "eso no me enseñaron".

Es a lo que nos enfrentamos, ya la libramos por aún no tener un compromiso que nos amarre alguno que otro sueño y proyecto y decida guardarlo en el sótano para haaaaabeer cuando se nos da la oportunidad de retomarlo.

Para los que cumplieron 20 años sin hijos, ya era un logro más en la vida. Pues admitámoslo, la mayoría estamos bien pendejos a esa edad y sin ninguna experiencia. Tener un hijo no nos hace brincar a la madurez de la responsabilidad de ser padres de la noche a  la mañana.

Hay parejas que corren con la bendición de tener padres que los apoyen con el chamaco a cuidarlo y a orientarlos a ser buenos padres. Pero otros nomas no

Admitámoslo, conforme pasan los años y mientras no tengamos otro compromiso que mantener vivo un cactus, menos vamos a querer asumir un compromiso como es una familia. Estoy en el punto medio de la carrera y lo único que pienso es si los diputados actuales en el congreso harán algo para que ya no paguemos por el título universitario. O con la novedad de estar atrapando pokemones...

Que chido por mis amigos que se han graduado, el próximo año toca la mía. En cuanto a hijos...no,no,no.

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