Cultura: Migración de la Monarca, un espectáculo otoñal

Durante los últimos días de octubre, puedes asomar tu cabeza por la ventana y verás cientos de Mariposas Monarca volando en el cielo. Van en busca de su casa para el invierno.

La mariposa Monarca no es apreciada en vano, pues cuenta con diferentes características que la representa, como sus coloridos patrones negros y naranjas, o su ciclo de vida de hasta 9 meses, diferente de la mayoría de las demás mariposas, que viven 24 días.

Sin embargo, la Monarca posee otra cualidad que la distingue de los demás insectos de su clase: su largo recorrido migratorio. Cada año, al finalizar el verano, millones de monarcas recorren cerca de 5,000 kilómetros desde el norte de Canadá y Estados Unidos hasta el centro de México, en búsqueda de un lugar para pasar el invierno.

Cuando la madre Monarca deposita sus huevos, no lo hace en cualquier planta, sino en las hojas del algodoncillo. En el momento en que las larvas rompen en cascarón, el algodoncillo se convierte en su alimento, que les permitirá transformarse en orugas y posteriormente, en mariposas. El algodoncillo representa un riesgo para los bosques de pino y oyamel el en el centro de México, por lo que si las Monarcas no lo consumieran, ocasionaría un desequilibrio en el ecosistema.

Cuando termina el verano, las mariposas Monarcas emprenden su viaje en búsqueda de árboles para pasar el invierno, y su lugar preferido es el centro de México, pues su altura de 3 mil metros sobre el nivel de mar les proporciona condiciones especiales para hibernar.

Las Monarcas arriban a México en los meses de septiembre y octubre, atraviesan Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Zacatecas, Querétaro, Aguascalientes, Guanajuato, San Luis Potosí e Hidalgo, estados en los que se pueden observar volando por el cielo, con un ritmo de hasta 120 kilómetros por día.

Después de un recorrido de 4,500 kilómetros, a principios de noviembre la Monarca llega a los bosques del Estado de México y Michoacán, donde se encuentra la Reserva de la Biósfera de la Mariposa Monarca, declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en 2008, y con una extensión de casi 60 mil hectáreas.

La reserva comprende 5 principales santuarios de bosques de abeto y oyamel, en donde las Monarcas se agrupan para pasar el invierno. Debido a su altura de hasta 50 metros, estos árboles les ofrecen temperaturas agradables, nubes y humedad, así como protección contra nieve y granizo. Aquí permanecen hasta el comienzo de la primavera, fecha en la que regresan al norte, listas para reproducirse.

A pesar de llegar a vivir hasta 9 meses, no todas las Monarcas migran a México. Solamente aquellas que realizan la metamorfosis a finales del verano y principios del otoño. Aunque nunca antes han recorrido el viaje, las nuevas generaciones de alguna forma conocen el camino, pues es el mismo que sus ancestros realizaron. Esta es otra característica que hace de las Monarcas, una mariposa impresionante.

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