Entre nubes y globos | Por: Marcela Esquivel

Después del recorrido de 10 horas para llegar de Monterrey, N.L. a León, Gto. se llegó la hora del lunes a las 04:00 de la madrugada… Tenía los ojos más cerrados que abiertos, pero ese era el día en el que vería el cielo llenarse de globos, por primera vez.

Despertar temprano podría decirse que era algo que tenía que hacer de ley, puesto que desde muy temprano por la mañana las filas para entrar al Festival Internacional del Globo Aerostático serían de decenas de personas.

Llegué al festival alrededor de las 06:00, en dónde al llegar tuve que recorrer los jardines del Parque Metropolitano, para así encontrar la mejor vista posible. En el recorrido, te topabas de todo… Casas de campaña, fogatas, familias.

Es increíble cómo se llena el cielo de globos al amanecer, con decir que hasta la gente de la colonia colindante al parque salía de su casa para ver tan bello espectáculo.

Dentro del festival había de todo, gente de todas partes del mundo, puestos de comida, bicis, casas de campaña, música y globos, globos de todas formas y colores.

Poco a poco el cielo se fue llenando de globos hasta llegar el anochecer. Bajo el cielo estrellado se iluminaba el entorno con fogatas y grupos de personas encendiendo globos de cantoya, a lo cual se le conoce como la “noche mágica”.

Volvería mil veces, me encantó. Si mis amigos y familia completa hubieran estado conmigo aquella noche creo que sería la persona más feliz del mundo.

Deberían de venir a Guanajuato y conocer cada una de sus costumbres, de su comida, de su gente.

Después de pasar un día entre globos y nubes, regresé a trabajar con mi tía a su fábrica de botas.


Por: Marcela Esquivel

 

   

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