HISTORIAS: "Creciendo diferente" | Por: Faby Lara

Actualmente la vida es demasiado agitada, apenas y tenemos tiempo para lo que nos gustaría hacer.

Los problemas de hoy en día parecen agitar la mente de la humanidad.

Desde que vinimos al mundo obtenemos conocimientos nuevos, y cada vez nuestro cerebro se satura de información.

La sociedad siempre estará en constante rotación, y por ende eso como individuo nos lleva a sentirnos menos cuando no comprendemos algo que los demás hacen.

Amigos, familia o compañeros de trabajo y/o escuela, siempre estarán haciendo comentarios hacia nosotros, ya sean positivos o negativos.

Es común ver a la gente sintiéndose estancado, como si lo que hacen es en vano o en su momento si alguien les dice que están mal en algo no logran entenderlo.

Un ejemplo bien sencillo es cuando dos bebés nacen y van creciendo juntos. Para algunas mamás al año y medio, la criatura ya no debería usar pañal, sin embargo para otros si. En otros casos el chupón es dañino para los dientitos y para otras es algo beneficiario.

Entre esas charlas de mujeres casadas, suelen platicar o caer en ese hábito de criticar o sugerir que cosas están bien y cuáles no.

“Qué chiflado tienes a tu hijo, deberías dejarlo sin usar pañal, ya está grande”.

“Ese niño se hará muy dependiente del chupón y no lo va a dejar si no se lo quitas ya”

Son sólo algunas frases que pueden surgir.

Con lo anterior te quiero ilustrar lo siguiente, no porque no hagas lo mismo al ritmo de los demás, signifique que estás mal.

Cada quien tiene sus tiempos para entender las cosas.

Hace meses me reuní con unas amigas con las que tengo mucho tiempo de conocerlas, recuerdo que ellas platicaban de temas que no me parecían moralmente correctas sin embargo no hice comentario alguno, las entiendo pues tiempo atrás fui así hasta que lo entendí. Lo mejor que pude hacer en ese momento fue escucharlas y así demostré el aprecio que les tengo, pues no creo que ellas quieran alguien que las juzgara por esas actitudes.

En ocasiones hay cosas que los demás hacen y a veces me pregunto porque no logro verlo de la misma forma en el que ellos las ven.

No hay porque juzgar sólo porque no han entendido que eso no es correcto hacerlo.

Al presionar a las personas para que dejen de hacer algo, solo logramos fastidiarlas, inclusive puede que ellas nos dejen de hablar.

Volviendo al tema en que el que me reuní con mis amigas, ellas saben perfectamente que yo no haría ciertas cosas que ellas hacen, en ocasiones si me dicen cosas en broma, por ejemplo: en esa ocasión todas pidieron cerveza y martini, a mí no me gusta tomar, sin embargo a ellas les encanta. Inocentemente pedí un refresco y una de ellas me comenzó a decir: "Faby, ¡Vamos! Una no es ninguna, tómate esta", no voy a mentir que llegué a sentirme algo incómoda por la presión que todas ponían para que yo tomara. Lo mejor que pude hacer fue decirles, "muchas gracias chicas".

Minutos antes de irnos del restaurant, una de ellas se me acercó y me dijo: "De verdad a veces siento que eres como esa hermana mayor que nos aconseja con su ejemplo, se que no haces ciertas cosas y me alegra tenerte como amiga, honestamente te entiendo mejor cuando haces acciones correctas en vez de que me juzgues".

Muchas ocasiones la gente sólo busca a alguien a quien imitar, a alguien que esté  a su lado con quien los comprenda y los haga sentir cómodos.

¿Te imaginas a una persona muy cercana a ti, que día y noche te diga cosas que están mal?, al grado de que sintieras que esa persona no tiene nada que hacer. ¡Qué nefasto! Hasta a mí me darían ganas de darle sus buenas bofetadas...

No quiero meterme en asuntos religiosos o de creencias, pero quiero ilustrar un ejemplo sencillo.

Jesús, siendo el Hijo de Dios, llegó a este mundo, bien pudo haber hecho cosas para hacer sentir mal a la gente, pues el era el único humano perfecto en el planeta. Sin embargo, el comenzó a predicar con hechos lo que el decía, aún teniendo el derecho de hacerlo, el decidió amar a los demás a través de su ejemplo, pues en sí, el es ejemplo claro de un mensajero de amor.

Tenemos que aprender a ver las cosas y a las personas de formas distintas, más allá de nuestro panorama y limitaciones. Muchas veces la gente hace cosas debido a una historia con la que están batallando para lidiar.

Lo que tú ves hoy incorrecto, para esa persona es una lucha constante, es mejor brindar apoyo y hacerle saber que hay alguien con quien puede contar.

Cada persona, situación etc, tiene su tiempo y muchas veces los cambios no pasan de la noche a la mañana. La paciencia, tolerancia y gentileza, nos ayudarán entender las acciones de los demás.

Mientras tu lidias con una situación difícil, los demás tienen sus propias luchas y estas no suelen ser las mismas para todos.

Acuérdate de los siguiente, para corregir o ayudar, no es con palabras... Es con el ejemplo.

Te invito a reflexionar, cierra tus ojos, recuerda las veces que aprendiste a caminar, siempre te daba miedo, veías a otros niños y querías correr y jugar con ellos, muchas veces te caíste, lloraste, pero papá y mamá estuvieron ahí levantándote con amor, ayudándote sin juzgar... Tal vez los hijos de los amigos de tus papás aprendieron más rápido que tú, pero nadie te juzgó, recibiste ayuda y tu sentías una tranquilidad enorme. El tiempo pasó y poco a poco creciste y pudiste mejorar tus pasos. Esto llevó tiempo, probablemente un par de años o meses, pero te costó, te equivocaste pero lo lograste.

Realiza este ejercicio cuando los demás no hagan las mismas cosas que tú, y que consideres incorrectas, pues cada quien tiene su hora.

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