HISTORIAS: Trans, ¿hombre o mujer?

-¡¿Es hombre o mujer?!– cuestioné yo exaltada al notar su presencia.

Desde pequeña siempre fui muy observadora y ponía mucha atención a cada uno de los detalles que me rodeaban. Como cualquier niño, era muy curiosa y podía llegar a ser algo espontánea y muy imprudente en las circunstancias menos apropiadas.

Tenía entre siete u ocho años. No es que yo recuerde ese día; la verdad es que mi madre fue quien me lo contó, y me lo ha repetido más de ocho veces. Siempre con los mismos detalles y la misma postura con la que me lo relató la primera vez.

Lo que me parece divertido es que mi madre me lo ha contado tantas veces porque yo le pido que lo haga. Me fascina recordar lo sensata que fue al hablar con su hija pequeña sobre un tema de esos que catalogan como delicado y no aptos para niños.

He aquí, pues, lo que mi madre me contó.

Después de recogerme de la escuela, iba con mi madre en el carro, pasando por una calle que atraviesa el centro de mi ciudad natal.  Esperábamos el cambio de luz del semáforo para poder avanzar, cuando justo por enfrente de nosotras, cruzó la calle una persona de cabello rubio y largo, recogido en una cola de caballo con un moño; una blusa de tirantes, un pantalón corto, huaraches de tacón alto color rosa, y una bolsa al hombro del mismo color que sus tacones.

-¡¿Es hombre o mujer?!– cuestioné yo exaltada al notar su presencia

-¿Quién?- preguntó mi madre

-¡Él! – lo señalé con el dedo - ¿Es hombre o mujer?- repetí

-Bueno – titubeó mi madre  - Es un hombre

(Mi madre me dice que era fácil de percibir en su rostro que era un hombre)

-¿Y por qué está vestido así? – seguía yo exaltada - ¿está loco?

-Mira – explicó- es que hay algunos hombres que, si Diosito les hubiera preguntado qué querían ser, ellos hubieran preferido ser mujer en vez de hombre, es por eso se visten así.

-Ah – dije aparentemente más tranquila. Pero seguía inquieta -¡¿Y va a venir la policía por él?!

-No hija- me aclaró mi madre – ellos son personas completamente normales, como tú y como yo; tienen libertad de vestirse así pues no están haciendo daño a nadie.

Mi madre pudo haber elegido otro camino, haberme dicho que esa persona realmente estaba loca y que merecía un castigo; sin embargo, decidió mostrarme y trasmitirme el valor de ser tolerante y respetar a los demás.

Tal vez no supo utilizar los conceptos sobre identidad de género, pero encontró una forma excelente para que yo comprendiera, aceptara y respetara. Inclusive, creo que fue ideal que no usara conceptos, pues me encaminó a no pensar en etiquetas.

Gracias, mamá.

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