HISTORIAS: Una regia en Chile

Desde el momento en que comencé a realizar los trámites de mi intercambio creo que ni yo misma imaginaba la magnitud de lo que estaba por suceder, todo comenzó a decir verdad como inspiración de mi hermana. Ella realizo un intercambio unos cuantos años antes a España, y al ver y escuchar de viva voz todo lo que había vivido no pude evitarlo, quería sentir lo que era subirme a un avión, ver el cielo o mejor dicho sobrevolar en él y mirar por la ventana cómo se veía todo desde arriba, como sería conocer gente completamente diferente a mí, a mis costumbres y modos, pasear y explorar lugares sorprendentes.

Fue 1 año y medio aproximadamente desde que todo comenzó, es un proceso largo y con mucho papeleo, se tienen tantas dudas y miedos de que no vaya a funcionar y todo sea en vano, que a veces llegue a pensar en darme por vencida. Recuerdo que mis mayores miedos eran el que no me seleccionaran y el no contar con la beca, me preocupaba mucho ya que sin este apoyo todo sería aún más complicado, pero no me quedaba más que esperar que todo estuviera a mi favor. Y sí… Así no fue, es la vida real no un cuento de hadas -jaja-. Mi primera opción de país era España, pensaba que encontraría diversidad, cultura completamente diferente, lugares asombrosos, realmente quería ir a España pero la gran demanda, mis no perfectas calificaciones, el destino o simplemente la vida decidieron que no era el momento para conocer tierras europeas.

Y después de eso vino una decisión difícil, esperar un semestre más y volver a intentar llegar hasta España o tomar la segunda opción, Chile. La verdad lo primero que vino a mi mente fue el esperar, en realidad no sabía mucho acerca de Chile, y me dejaba llevar  por comentarios o cosas que pensaba pero dicen que “las cosas pasan por algo”, así que decidí tomar eso como un presagio y no hubo más dudas, tal vez yo no había escogido a Chile, pero Chile si me había escogido a mí. Y así fue como se llegó el gran día, fue un día normal, lo disfrute mucho ya que dentro de seis meses no podría dormir en mi cama, comer mis cosas favoritas, jugar con mis mascotas, y disfrutar de las comodidades que a veces pasan desapercibidas y olvidamos agradecer por ellas, pero lo más triste ya no podría ver ni estar con mi familia, mi novio y amigos.

Todos me vieron en las distintas etapas, desde que comencé con la idea hasta que se llevó acabo y algo que siempre tuve de ellos fue su apoyo el cual agradezco y a veces pienso no merecer, y sobre todo su amor, fue así como me despedí de ellos y emprendí mi primer viaje hacia Santiago de Chile. Hoy llevo un mes en Santiago de Chile y lo único que puedo decir es que es una ciudad hermosa, me siento como en casa porque donde vivo, Santiago Centro, a unas calles de la plaza de armas y otras más del “Palacio de la Moneda” es muy parecido al centro de Monterrey, similar a Morelos, con mucha pero mucha gente caminando entre semana para ir a sus trabajos, escuela o mandados la única diferencia es que los domingos es un completo desierto, vacío, locales cerrados, lo único que puedes ver es a personas con sus mascotas caminando, gente en bicicleta lo cual es lindo por qué se siente muy pacifico.

Y la escuela, bueno, no tengo más que comentarios buenos, nos recibieron con los brazos abiertos, siempre pendientes, mandándonos correos acerca de todo y respondiendo nuestras dudas en caso de tenerlas. Apenas va una semana que iniciaron las clases pero me siento a gusto con mis maestros y compañeros, todos son amables y muy buena onda.

Gracias Jaqueline Rea por compartir.

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