Las piñatas | TRUTH México

No quiero oro, ni quiero plata,

yo lo que quiero es romper la piñata.

Diciembre es el mes que se distingue por sus posadas, aquellas fiestas realizadas 15 días antes de la Navidad,  y como parte de ellas no puede faltar la tradicional piñata.

Existen distintas versiones del origen de éste elemento, se dice que su existencia es gracias a los viajes realizados por el viajero Marco Polo a China, ya que en la fiesta de año nuevo se acostumbraba romper una figura de buey que estaba cubierta de papeles de colores y rellena de semillas. Tras observar tal suceso, Polo llevó la tradición a Europa y fue ahí cuando los españoles la importaron al Nuevo Mundo, pues le encontraron cierta similitud con una festividad mexicana que se realizaba en honor a Huitzilopochtli, el dios de la guerra.

También se dice que la piñata surge de un juego que practicaban los mayas, el cual consistía en romper una olla de barro, que estaba suspendida con un cuerda y llena de chocolate, con los ojos vendados.

En México, la piñata llega como elemento evangelizador, pues debido a su atractivo relleno la gente se acercaba a las ceremonias religiosas realizadas por los misioneros agustinos e incluso se cree que el forro que las recubre es símbolo de la tentación por ser muy llamativo y sus picos representan a los siete pecados capitales, los cuales serán vencidos al quebrarla obteniendo como recompensa divina los dulces y frutas de temporada que caen de ella.

La elaboración de éstas varía, algunas son hechas con periódico, cartón y carrizo, pero las piñatas tradicionales son elaboradas con una olla de barro y papeles de colores brillantes. Sin embargo, hacer una no es tarea fácil, por lo que existen artesanos especialistas en esta labor.

Acolman es un poblado del Estado de México que se caracteriza por hacer las piñatas más bellas y coloridas, las cuales son consideradas como extraordinarias artesanías mexicanas. Cada año del 16 al 24 de diciembre, el pueblo es sede de la popular Feria de la Posada y Piñata que busca promover el gusto por éste elemento a través de un concurso artesanal que premia a la piñata más original.

Sin duda alguna, las piñatas no pueden faltar en una posada pues además de ser consideradas como una artesanía, llenan de alegría tanto a chicos como grandes desde su elaboración hasta su explosión.


Por: Brenda Castillo

   

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