CREATIVO: Mares | Por: Víctor Aguilar

Un artista me dijo un día:

“Hay personas que son mares, y con gusto nos ahogamos en ellas”.

Esta idea es muy bella, ya que nos valida y nos llena de diversidad a cada individuo; hay mares en calma, hay mares soleados, hay mares nocturnos, hay mares cálidos y templados y todos pasamos por esas etapas de “la marea”, pero también hay mares tormentosos, mares que por un momento han perdido el cauce y llegaron a olvidar que hay un hermoso amanecer al siguiente día.

Bien, para todos eso está bien, pero para un grupo de personas que sufrimos de algo denominado “capacidades diversas invisibles” (CDI), a veces, y sólo a veces no está tan bien.

Entre los padecimientos de las personas con CDI se encuentran la depresión, ansiedad, esquizofrenia, paranoia, bipolaridad… Entre otros. Y yo voy a hablar de la ansiedad, que es mi caso.

Mi nombre es Víctor, tengo 22 años, estudio arte, y tengo ansiedad diagnosticada desde hace años, he tomado múltiples terapias, conozco muchos métodos para reducir el estrés y el ansiedad, sin embargo, el diagnostico de mi desorden ansioso no es algo como simplemente tener momentos de ansiedad, sino que es una respuesta física a estímulos externos que detonan pensamientos alusivos a catástrofes, pensamientos negativos o recuerdos dolorosos.

Se traduce como la incapacidad de lidiar con la realidad, alterándola en el imaginario personal. De repente un ruido, un aroma, una palabra, una melodía, detona un pensamiento negativo, que sin poder bloquearlo pasa directo a crear imágenes muy cercanas a lo afectivo, produciendo emociones negativas, pueden ser variadas, ira, tristeza, frustración, etcétera.

Afortunadamente cuento con personas que han aprendido, y no fue fácil, a lidiar con mi condición. Hoy en día hay personas que pretenden proponerse como autoridades de la salud emocional, que promueven mucho una frase que dice así: “antes de amar a alguien más debes poder amarte a ti mismo”, acompañada de “aléjate de las personas tóxicas que no pueden amarse a sí mismos”, estas personas ignoran la existencia de las CDI, y estas frases que proliferan en las redes sociales, hieren nuestra identidad ya que prácticamente nos prohíben amar, lo cual es totalmente discriminatorio y nos deja deshabilitados ante los ojos de personas que no tienen a alguien CDI cerca de ellos.

Toda persona que tiene cerca a alguien con CDI’s puede experimentar el gran amor que podemos transmitir y que nuestra capacidad no se ve limitada por el hecho que en momentos dudemos un poco de nuestra capacidad para tener el control, y eso no define lo que somos en realidad.

Creo que esta es la enseñanza más valiosa que me ha dejado mi condición, que no puedo dejarme definir por lo que sucede en ciertos momentos algunos días, todas las personas podemos amar, desde cualquier condición, eso es lo que nos une como seres humanos. Invito con mucho valor a todos y todas que nos atrevamos a amar a pesar de que a veces el mar este un poco tormentoso, al siguiente día (o en una semana) estará felizmente radiante.

Por: Víctor Pelicano

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