Monterrey VI, ¿costo ambiental para beneficio de particulares? | Por: Raúl Garza

El proyecto hidráulico Monterrey VI consiste en la construcción de un acueducto con el que se pretende llevar el agua del Río Pánuco al estado de Nuevo León. La inconformidad de sectores de la sociedad civil se ha hecho notar desde que se anunció el proyecto en 2012, tanto por los altos costos económicos (alrededor de 60 mil millones de pesos) como ambientales que implica, además de que para su ejecución se contempló la participación de empresas constructoras con antecedentes de irregularidades y corrupción, entre ellas grupo Higa.

En el transcurso de cuatro años, decenas de organizaciones han conformado un frente común para que se cancele definitivamente el proyecto, enfatizando en los daños ambientales y sociales que se causarían en los territorios implicados pertenecientes a Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz y San Luis Potosí, afectando principalmente al ecosistema y la agricultura.

Para muchos neolonenses que creen en la vía electoral, la campaña a gobernador realizada por Jaime Rodríguez Calderón alias “El Bronco”, prometía la cancelación del proyecto, sin embargo una vez triunfante en la silla de gobierno, le dio amnesia y ahora pretende continuar ese insustentable proyecto de destrucción que en última instancia beneficia directamente a las grandes empresas que consumen miles y miles de litros de agua, esto sin duda, es una decepción para quienes creyeron en él y las elecciones.

La oposición al hidroproyecto sigue creciendo en Nuevo León, ciudadanía a título personal y por medio de organizaciones continúan encarando la construcción de una obra innecesaria, pues diversos activistas ambientales denuncian que en el estado no hay escasez de agua como se pretende hacer creer. Si el proyecto no se suspendiese, se espera conseguir la intervención de organismos internacionales que logren frenarlo de manera total.

Monterrey, considerada la capital industrial de México, atrae una vasta cantidad de proyectos de ingeniería que en el mayor de los casos afectan irremediablemente la situación ambiental, ya de por sí grave, es común el proceder en el que se atiende con primacía a las necesidades de la producción industrial, sin cederle importancia a los daños sociales ni a la opinión de expertos.

Los 372 kilómetros de extensión que tendría el trasvase de agua, son determinantes para el futuro de los territorios implicados, quienes defienden el proyecto abogando por el Río Pánuco como la única opción para el abastecimiento de agua en Nuevo León, argumentan se prevé el futuro; quienes se oponen nos alertan de los riesgos, e invitan a considerar otras opciones más sustentables para el futuro del abastecimiento, si es que las actuales presas proveedoras de agua no fuesen suficiente para las necesidades de la población.


Por: Raúl Garza C.

Fuente: Revista Paradoxa edición 8, abril 2016




   

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