¿Por qué no ser vegano una vez a la semana? | Por: Dalia Gutiérrez

Cuando me preguntan desde cuándo soy vegana no encuentro una respuesta concreta para dar, no porque no lo recuerde, sino porque llegar al veganismo no ocurrió de la noche a la mañana.

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¿Qué es ser vegano? Cuando una persona decide ser vegana, busca erradicar de su vida todo maltrato y explotación animal. Esto involucra una alimentación libre de productos de origen animal, el uso de productos que no han sido testados en animales, la utilización de vestimenta que no sea de piel, la oposición hacia espectáculos con animales… en fin. La lista puede ser larga.

Ahora bien, las definiciones de conceptos o las razones de una ideología no son lo que quiero compartir el día de hoy; sino las intenciones.

Muchas veces he escuchado “yo no podría…” cuando alguien se entera que soy vegana, o simplemente cuando se toca el tema. Y es que una parte de mi los entiende, es difícil cambiar hábitos, es complicado cambiar algo de tu vida a lo cual estás acostumbrado desde pequeño.  También hay quienes me dicen “pues yo no como mucha carne, pero…”. Los entiendo.

En ese tipo de ocasiones suelo proponerles a las personas “¿por qué no ser vegano una vez a la semana?”. Algunos no responden, otros me dicen “de hecho ayer no comí carne”. Yo propongo de nuevo “entonces dos días a la semana, ¿qué opinas?”

Si tú sientes interés por ser vegano pero encuentras que es un cambio muy brusco, puedes comenzar uniéndote al lunes sin carne. A veces surgen rvegetarianismo-1-miniatura-960x960-508espuestas como “¿para qué?, con eso no salvarás a todos los animales.” Tal vez no salve a todos los animales del mundo; sin embargo, podemos salvar al menos una vida. ¡Una vida es una vida!

Veganos sabemos que aunque seamos muchos luchando contra la explotación animal, ésta aún existe. Pero se trata de luchar, de apoyar lo más que se pueda. Créeme, ese esfuerzo que parece pequeño es en realidad muy grande cuando se une al esfuerzo de todos los demás.

Estimado lector, de la misma manera que uniéndonos al lunes sin carne, podemos salvar vidas; animarnos a reciclar aunque sean tan sólo unas botellas de plástico, tal vez no sea tan mala idea. Llenar la hoja de sugerencias en un establecimiento aunque sepamos que “nadie la va a leer”, puede cambiar la costumbre si los encargados ven la caja rebozando de notas. Callarnos porque pensamos que una sola voz no hará la diferencia, no es verdad. Nos sorprendería saber cuántos más se encuentran en nuestra posición.

Ser vegano no es andar mirando siempre al piso con una lupa para no pisar hormigas. Matar por accidente un insecto no nos hace más o menos vegano. Ayudar a un animal en peligro no nos hace subir de nivel vegano. De la misma forma que colocar nuestro granito de esfuerzo no nos otorga una medalla, pero si hace el cambio. El cambio que todos queremos.

 

Por: Dalia Gutiérrez

 

 

   

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