Soy soltera porque así lo decidí | TRUTH México

Tengo 24 años y hasta hace unos meses creía que la vida no estaba completa si no me encontraba enamorada, enganchada o saliendo con alguien. Lo interesante era la manera de cómo me auto saboteaba: me creía soltera, pero no aceptaba el hecho de que era dependiente al sentimiento que genera tener alguien especial con quien platicar, escuchar comentarios levanta egos, salir cuando aburrida, entre otras banalidades que se dan con ilusiones pasajeras.

Después de recibir mi más reciente golpe en el corazón, o como me gusta verlo: un desbalance en mi inteligencia emocional, me di cuenta de algo: estaba soltera en teoría, pero no en práctica. Y ¿qué creen? La mayoría de mis conocidas padecen del mismo mal. Hay unas que están un poco peor, pues generan una dependencia tan fuerte a las relaciones, que cortan con uno porque otro "les movió el cilindro". Y yo sólo pienso en la flojera y el drama que es bajar todo el contenido del ex de sus redes sociales.

En fin. Tuve una epifanía: estaba siendo soltera a medias, y lo peor: cada vez que la ilusión terminaba, yo sufría cual personaje de novela romántica. Sufría no por el hecho de ser mujer (los hombres sufren, también), sino porque cada vez que algo no salía como yo quería, me frustraba. Los tropezones del amor joven (joven, pues inmaduro e inexperto) son tantos, que valen la pena vivirlos si se tiene como objetivo encontrar un entendimiento profundo de lo que somos cuando estamos enamorados. También me di cuenta, atado a esta sensación de estar "en las nubes", que el sufrimiento está íntimimamente ligado a la ignorancia y a la inmadurez. Si vieran cuánto dolor inecesario se evita cuando uno analiza, comprende y acepta lo sucedido, pero nos encanta victimizarnos y dar lástimas, sentir que nosotros no cometimos el error y que quien nos ha roto el corazón se ha de arrepentir. Y la verdad es que lo que menos debe de importar es si el otro se arrepiente o no; lo único verdaderamente importante es el bienestar propio. Y por fin lo entendí.

Por eso, este 14 de febrero no seré "forever alone", tampoco estaré comiendo chocolates o carbohidratos que sólo me producirán jaqueca; no me inyectaré azúcar que mi cuerpo no necesita. Este día, que años atrás ha sido tan especial para mi versión enamorada, será mayormente importante. Hoy he aprendido a ser soltera.

Lo que implica la soltería verdaderamente vivida, es estar en una relación de amor y respeto contigo mismo. Ser soltero significa ir a la cama y contarte una y otra vez tus triunfos y tus miedos; consiste en nunca estar solo, pues si en verdad estás contigo, nadie te falta. Ser soltero es ser pleno aceptando la realidad: en este momento, tu soltería es una decisión. Siempre habrá alguien que te quiera conquistar, que quiera buscar la manera de que caigas, pero ser soltero significa construir tu persona para que cuando estés listo, puedas perderte en alguien más sin perderte a ti mismo. Ese era mi mayor error: perderme porque según yo "amaba demasiado". La realidad es que no me conocía y no me quería lo suficiente.

La soltería vivida con introspección, respeto y amor propio tiene frutos inigualables. No quieran ser la media naranja de la otra persona, luchen por ser una naranja completa.

Hoy he comprendido que me faltan muchos amores por conocer y mucho dolor por sentir -y planeo vivirlos con la misma pasión que vivo mi vida-, sin embargo, hoy soy soltera y lo soy porque es mi decisión, porque a veces necesitamos ser solteros para encontrarnos, sabernos, disfrutarnos. Ser soltera y poder estar orgullosa de serlo es una de mis mayores satisfacciones. Hoy puedo decir que aunque la coquetería es el alimento directo de nuestros egos e ilusiones, a veces es más fructífero coquetearte a ti mismo.


Por: Karla Villarreal




   

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