"Un paseo, no un festejo. Este lugar es fascinante y triste a la vez" | Por: Beto Vargas

Descubrí que si se puede estar más apretado que en el metro. Tenía mis dudas sobre ir o no... Aun con el bajón de rating que esto pueda ocasionar en redes me aventuré, a confiar ciegamente, también quería tener mi referencia, ya son 7 meses viviendo aquí en el DF. Ir no representaba el mayor esfuerzo. Ya en el lugar: El zócalo estaba dividido, secciones que seguramente iban cerrando conforme se llenaba de gente. Desconozco la tipificación de cada segmento (llegué muy tarde), aunque según lo que se nos informa, es lógico que los puntuales acarreados y manifestantes hallan abarrotado las primeras zonas. No me preparé para esto, desconocía el protocolo del evento.

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Los accesos que habitúo a la plaza estaban cerrados por lo que tuve que caminar un par de cuadras más. Por fin, después de varios accesos cerrados, encontré el bueno... horroroso (y eso que he experimentado el metro, en hora pico, en quincena y con gente ebria saliendo de algún estadio). En ese momento mi ser rodeado de al menos 800 personas queriendo entrar en un huequito entre las barricada de granaderos, era aplastado como pocas, ya me hacía en pelea. Por fortuna el desastre que estuvo a nada de ocurrir no se consumó y todos íbamos accesando de la peor manera posible, eso si, enteros. El segundo filtro de seguridad era como el de aeropuerto (este con "báscula" incluída), al recoger mis monedas y llaves, pasada al menos media hora, logré entrar. Durante todo el trayecto (y desde mi estadía por acá) no pude dejar de observar a la gente, mi "viboreo" se hizo mayor dentro del Zócalo. Estaba muy atrás, por más que trataba de acercarme no logre llegar más allá de la mitad de esa sección.

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Cuando cierran el escenario musical, una masa gigante de gente comienza a desalojar la plaza durante los previos a la salida del copetón. Veo muchos niños ilusionados, mucha gente concentrada en las campanadas, bastantes gritando "culero", otros pocos entonando el himno nacional, muchos más levantado el celular (con luz de relleno encendida) grabando el mismo video del evento una y otra vez. Es evidente que una gran parte va "nomas a ver qué", ni entusiastas, ni detractores, sin nada mejor que hacer quizá... sólo existiendo. Vi mucha pobreza, vi unos robando, gente corriendo, algunos casi ahogándose en el gentío, unas dos personas inconscientes en el suelo. Muchos elementos de seguridad, gradas vacías, antros repletos, "peña puto", "viva México", "llévele su selfie stick", pirotecnia, un chingo de humo... lo que no veo son mis $200 y mi torta.

Es difícil tener un panorama claro de la situación desde el centro de una multitud. Ya las aéreas de los medios y su cobertura lo dirán con presición. Sólo comparto mi percepción de mi trip por el Zócalo. Un paseo, no un festejo. Este lugar es fascinante y triste a la vez.

 Por: Beto Vargas

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