CREATIVO: Sí, soy vegana; no, no como puras ensaladas | Por: Dalia Gutiérrez

Es de a diario, pero ya me acostumbre. No hay semana que no se repita la misma historia, y conste que no soy yo quien la empieza.

¿Eres vegetariana?” Vegana, corrijo. “¿qué es eso?, ¿no comes carne?, ¿no tomas leche?, ¿no comes huevo?, ¿entonces qué comes?, ¿comes puras ensaladas?…

Sí, soy vegana; no, no como puras ensaladas.

No me molesta, de hecho lo encuentro divertido. Dependerá de mi humor del momento, a veces me da por contestar que vivo del sol, y sí, hay gente que lo llega a creer. Entonces tengo que desmentirlo. A veces ando con ganas de contestar como es, y comienzo a dar toda una respuesta fundamentada e integral, sobre cuál es la diferencia entre vegetariano y vegano.

Vegetariano es cuando toma leche y come queso, ¿verdad?

Sí, cuando me duele la cabeza. No, cuando mi lado animalista siente la responsabilidad de informar conforme la verdad. En pocas palabras: un vegetariano no come nada de origen animal. Un vegano tampoco, pero aparte de busca reducir al máximo su cooperación con el maltrato o explotación animal. Sí, vegetarianismo es una manera de alimentarse, veganismo es un estilo de vida.

Sí, soy vegana por ética, por los animales. No, no me hice vegana de un día al otro; fue un proceso que inició dejando de tomar leche cuando estaba en la primaria, y haciendo a un lado la carne en la secundaria. Hace más de cinco años; sin embargo, hace un año seguía consumiendo derivados de la leche.

Sí, sigo siendo vegana.

¿De qué vivo? Del sol. El sol que me da vitamina D. Como todo eso que se puede comer, que no provenga de un animal. Así de simple. Puedo mencionar muchos alimentos, tristemente algunos son desconocidos para la mayoría.

Frutas, verduras, granos, semillas, legumbres, cereales. Y claro, cómo olvidar el agua. Esos amigos son la base de mi alimentación.  Pero dije que era un estilo de vida; así es, no apoyo los espectáculos con animales, llámese circos, corridas de toros (tauromaquia, por si lo desconocías), peleas de perros, de gallos (y del animal con el que se le ocurra al humano hacer peleas), busco no usar productos que experimenten con animales (sí, está bien *** difícil), no uso pieles de animales sobre mi propia piel y mi calzado no es de animal.

Sí, si como tortillas. No, no como pescado. Sí, sí como dulces. No, no como salchichas. Sí, sí como papitas. No, no como huevo. Sí, sí puedo tomar refresco y comer gluten. No, no como jamón.

Si me preguntas porque soy vegana, sólo te diré que por ética. Si tú no me lo preguntas, yo jamás te diré algo que no quieres escuchar. Sí, si me preguntas por qué es cruel la manera en que los matan, yo te voy a contestar con la verdad, aunque primero te advertiré “¿realmente quieres saber?”.

Sí, sí como cuando voy a fiestas. También puedo comer en restaurantes. No tengo problemas de salud derivados de mi estilo de vida. No soy toda verde ni hippe por ser vegana, pero es cierto que me gusta hacer yoga. Esos son gustos tan sólo.

No soy fan número uno de las ensaladas, mucho menos de la lechuga. Aunque hay quienes me llaman de lechuga, y no tengo problema con ello. Sí, adoro las papas fritas y comer pastel. No, ser vegano no es sinónimo de soya. No, el tofú no es mi único alimento.

No, no como puras ensaladas.

Sí, hipotéticamente si estuviera en una isla desierta con sólo animales para comer, es factible que lo comería, porque se trata de minimizar el maltrato animal, no morirme de hambre. Pero si me lo preguntas, te diré que no, porque esa pregunta viene por pura provocación.

Sí, todavía soy vegana.

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